Brasil: sectores argentinos en riesgo y otros con chances de ganar competitividad
La reelección de Lula y la caída del real pueden afectar exportaciones, turismo y lácteos, aunque abaratan insumos y equipos brasileños para algunas actividades.

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RESUMEN
La reelección de Luiz Ináçio Lula da Silva en Brasil abrió un nuevo escenario para la economía argentina. La fuerte depreciación del real después del resultado electoral, junto con las dudas sobre el rumbo fiscal y las perspectivas de crecimiento del principal socio comercial del país, puede alterar las condiciones de competencia de varias actividades. El impacto, sin embargo, no sería uniforme: algunos sectores podrían perder mercados y rentabilidad, mientras otros encontrarían oportunidades para bajar costos.
El balotaje generó una reacción inmediata en los mercados. El índice Bovespa cayó 13,9% en la primera jornada posterior a las elecciones, mientras que el dólar avanzó 8,8% frente al real y llegó a 5,42 reales; al cierre del viernes, se ubicaba en 5,44 reales. Esa pérdida de valor se suma a las dudas que persisten sobre la política económica del cuarto mandato presidencial de Lula.
Para la Argentina, ese movimiento cambiario tiene efectos directos. Un real más barato encarece relativamente los productos argentinos para los compradores brasileños y mejora la competitividad de los bienes y servicios del país vecino.
Entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron a USD 9.789 millones, mientras que las importaciones sumaron USD 12.005 millones, según un especialista de la consultora Abeceb consultado por Infobae. El saldo fue un déficit bilateral de USD 2.216 millones.
La devaluación del real podría provocar una caída de hasta USD 1.040 millones en las exportaciones argentinas a Brasil (Analytica)
Brasil concentra el 12,7% de las exportaciones argentinas y el 21,4% de las importaciones. Además, recibe el 30,9% de las manufacturas de origen industrial que el país vende al exterior.
De acuerdo con la consultora Analytica, si el real se deprecia entre 10% y 15% adicional respecto del nivel previo al balotaje, las exportaciones argentinas podrían caer entre USD 470 millones y USD 1.040 millones, lo que equivaldría a una baja de entre 3,6% y 8%. Se trata de una proyección condicionada por distintos escenarios cambiarios y de crecimiento.
El economista Jorge Vasconcelos, del Ieral de Fundación Mediterránea, dijo que resulta difícil anticipar el escenario sin saber quién conducirá la economía brasileña.
Si Lula mantiene la orientación actual, el real podría seguir depreciado, con impacto sobre el intercambio de bienes y servicios. De todos modos, señaló que hay otros caminos posibles, ya que dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) buscan convencer al presidente de introducir modificaciones en su política económica.
“Si no hay anuncios y se sospecha que Lula 4 será más de lo mismo, el real seguirá devaluado” (Vasconcelos)
Vasconcelos también sostuvo que la reacción negativa de los mercados no obedeció solo a las apuestas por un triunfo de Bolsonaro, sino a la delicada situación fiscal brasileña y a la falta de señales claras para frenar el aumento de la deuda. El déficit financiero de Brasil alcanzó el 9,5% del PBI en los doce meses hasta agosto, mientras que la deuda pública bruta llegó al 82,9% del PBI.
Los más amenazados
1. Industria automotriz y autopartes
La industria automotriz argentina aparece entre las actividades más vulnerables a una depreciación sostenida del real. Su dependencia del mercado brasileño hace que cualquier modificación de la competitividad bilateral sea una variable central.
Según Abeceb, para 2026 se estima que 70% de los vehículos fabricados en la Argentina tendrá como destino la exportación y que, de ese total, el 62% irá a Brasil. Entre enero y agosto, las ventas externas de material de transporte terrestre a ese destino sumaron USD 3.601 millones.
Andrés Civetta, experto en movilidad de la consultora Abeceb, señaló que la depreciación del real vuelve más caros los vehículos argentinos para los compradores brasileños. El efecto podría intensificarse si la economía del país vecino continúa desacelerándose.
Las ventas de automóviles argentinos en Brasil cayeron 25% entre enero y septiembre de 2026, en un contexto marcado por el avance de los modelos chinos y los incentivos brasileños para comprar vehículos de fabricación nacional.
En cambio, las pickups argentinas conservan una posición más firme. Representan cerca del 50% de las ventas de ese segmento en Brasil y sus colocaciones bajaron apenas 3,4% interanual en los primeros nueve meses del año, sobre todo por la discontinuidad de un modelo.
El principal sector que introduce riesgos en el futuro del Mercosur es el intercambio automotriz (Cristini)
El problema también alcanza a los fabricantes de autopartes. Una menor producción implica menos pedidos para proveedores locales, muchos de ellos pequeñas y medianas empresas.
Marcela Cristini, economista de FIEL, ubicó al intercambio automotor entre los principales riesgos para el futuro del Mercosur. Advirtió que el cambio tecnológico hacia los vehículos eléctricos y el liderazgo de China pueden modificar el esquema comercial entre ambos países.
Las inversiones chinas se orientan principalmente hacia Brasil por el tamaño de su mercado, una situación que podría alterar las decisiones de producción de las automotrices y debilitar la participación argentina en la cadena regional.
2. Turismo
Es una de las actividades en las que los cambios cambiarios se trasladan con mayor rapidez al consumo. La depreciación del real baja el costo relativo del alojamiento, la gastronomía y otros servicios turísticos brasileños para los argentinos. Al mismo tiempo, encarece los destinos locales para los visitantes de Brasil.
El efecto cobra relevancia de cara a la temporada de verano de 2027, cuando la costa atlántica argentina competirá con las playas brasileñas por el gasto de las familias.
Según la consultora Analytica, Brasil concentró el 30% del turismo emisivo argentino durante 2026, el doble que Chile, segundo destino con una participación del 15%. Aunque los viajes de argentinos a Brasil cayeron 13,1% interanual entre enero y agosto, siguieron en el segundo nivel más alto de la serie para ese período, solo por detrás de 2025. Ese año dejó un antecedente relevante: entre enero y febrero, alrededor de 1,3 millones de residentes argentinos viajaron a Brasil, casi el 40% de todas las salidas al exterior registradas en esos meses.
Mariangel Ghilardi, responsable de análisis sectorial de Abeceb, ubicó al turismo entre las actividades más expuestas al nuevo escenario cambiario, sobre todo por la competencia que enfrentará la costa atlántica. Los efectos alcanzan a hoteles, restaurantes, agencias de viajes, comercios y prestadores de servicios recreativos, actividades con alta participación de pyme.
3. Industria láctea: presión sobre precios y rentabilidad
Entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones de productos lácteos a Brasil alcanzaron USD 567 millones, con un crecimiento interanual del 23,4%, según Abeceb. El mercado brasileño concentró el 50,2% de las ventas externas del sector.
Una moneda brasileña más débil eleva el costo de los productos argentinos cotizados en dólares para los compradores del país vecino. Eso puede derivar en pedidos de descuento, renegociaciones comerciales o reemplazo de proveedores.
Una moneda brasileña más débil incrementa el costo de los productos argentinos cotizados en dólares para los compradores del país vecino
El impacto alcanza a las industrias exportadoras de leche en polvo y quesos, pero también a tambos, cooperativas, fabricantes de envases y transportistas. Las empresas de menor escala enfrentan más dificultades para absorber bajas de precios o diversificar mercados.
Cristini también incluyó a los lácteos entre las actividades sensibles de la relación bilateral: “Los productores brasileños ya reclamaron asistencia estatal para enfrentar la competencia”.
Otro producto que podría enfrentar dificultades es el trigo. Las exportaciones argentinas de cereales a Brasil sumaron USD 891 millones entre enero y septiembre, con una caída interanual del 21,7%. La economista de FIEL sostuvo que las ventas seguirán porque se trata de un producto básico, aunque podrían encontrar límites si Brasil continúa ampliando su producción agrícola.
Los que podrían salir favorecidos
1. Importadores de vehículos y autopartes
La industria automotriz también abre oportunidades, aunque sobre todo para los segmentos vinculados con la importación y comercialización de productos brasileños.
Mientras las terminales argentinas exportadoras pierden competitividad, los importadores de vehículos, concesionarios y distribuidores de autocomponentes podrían beneficiarse con mejores condiciones de compra.
Según Abeceb, entre enero y septiembre de 2026 la Argentina importó desde Brasil más de USD 2.600 millones en vehículos, equivalentes al 60% de las importaciones del sector. Una depreciación sostenida del real puede reducir los costos de adquisición en dólares, siempre que esa ventaja se traslade a los precios de exportación brasileños.
El beneficio también alcanza a terminales que usan componentes fabricados en Brasil y a distribuidores de repuestos. Sin embargo, una mayor competitividad de los productos brasileños podría desplazar producción nacional.
2. Construcción e infraestructura
Brasil es un proveedor importante de maquinaria, equipos y componentes que se usan en obras y proyectos industriales argentinos.
Según Abeceb, entre enero y septiembre de 2026 las importaciones de bienes de capital desde Brasil llegaron a USD 1.979,2 millones. A eso se sumaron USD 2.077 millones en piezas y accesorios, con compras conjuntas por USD 4.056 millones. Un real depreciado podría mejorar las condiciones para adquirir equipamiento brasileño y reducir el costo de determinadas inversiones.
Entre enero y septiembre de 2026 las importaciones de bienes de capital desde Brasil alcanzaron USD 1.979,2 millones. A esa cifra se sumaron USD 2.077 millones en piezas y accesorios (Abeceb)
Entre los posibles beneficiarios figuran constructoras, desarrolladores inmobiliarios, contratistas y pyme que necesitan renovar maquinaria o ampliar su capacidad productiva. En un contexto de restricciones financieras, una baja en el costo de los equipos puede mejorar la rentabilidad esperada de algunos proyectos y facilitar inversiones postergadas.
3. Industrias que utilizan insumos brasileños
El tercer grupo que podría verse favorecido reúne a empresas manufactureras que utilizan materias primas, materiales y componentes importados desde Brasil.
Las compras argentinas de bienes de uso intermedio en el proceso productivo provenientes del país vecino totalizaron USD 3.900 millones entre enero y septiembre de 2026, con una caída interanual del 7%. Sumadas a las piezas y accesorios para bienes de capital, esas importaciones representaron el 49,8% de las compras argentinas a Brasil.
Entre las actividades que podrían aprovechar una reducción de costos aparecen las industrias transformadoras de plásticos, los fabricantes de productos químicos y las empresas metalmecánicas, según Abeceb.
Para las compañías exportadoras, menores costos de abastecimiento pueden mejorar la competitividad internacional. Para las que venden al mercado interno, el beneficio podría traducirse en una recuperación de márgenes o en menor presión sobre los precios.
La ventaja, no obstante, no será igual para todas las compañías. Aquellas que también compiten con productos terminados brasileños podrían enfrentar una presión comercial que neutralice parte del ahorro.
Dentro de las oportunidades asociadas con Brasil aparece además el sector energético argentino, aunque por razones distintas de las cambiarias.
Marcela Cristini destacó que en 2025 se abrió una oportunidad con el envío de gas de Vaca Muerta al mercado brasileño, principalmente por las dificultades de Bolivia, proveedor histórico de Brasil, para sostener sus suministros.
La economista consideró que esa ventaja argentina no necesariamente se vería afectada por los factores estratégicos que condicionan a otros segmentos del intercambio bilateral.





