OCDE eleva a 2.9% el crecimiento mundial, pero advierte que la inflación seguirá presionando la economía
La inversión vinculada a la inteligencia artificial y la capacidad de los mercados para absorber el choque energético de Oriente Medio han evitado una desaceleración mayor. El organismo advierte que los riesgos siguen siendo elevados.

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RESUMEN
PARÍS. La economía mundial crecerá un 2.9% en 2026, una décima más de lo previsto hace tres meses, según las nuevas proyecciones publicadas este miércoles por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La revisión mejora ligeramente las expectativas para este año, pero no cambia la tendencia general. El crecimiento global se desacelerará desde el 3.4% registrado en 2025 y para 2027 la OCDE espera una expansión de apenas 3.0%, una décima menos de lo calculado en junio.
La economía mundial ha resistido mejor de lo esperado el choque provocado por el conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre los mercados energéticos. El aumento de la producción fuera del Golfo, la utilización de reservas de petróleo, el cambio de rutas de suministro y una reducción del consumo han permitido contener parte del impacto.
A ese escenario se suma un factor que está adquiriendo un peso creciente: la inteligencia artificial.
Las fuertes inversiones en centros de datos, semiconductores y otras infraestructuras vinculadas a la IA están sosteniendo la producción y el comercio mundial. En Estados Unidos, ese gasto ha compensado parcialmente la debilidad del consumo, mientras las exportaciones tecnológicas han favorecido a economías como Japón y Corea.
La OCDE calcula que Estados Unidos crecerá 2.2% este año y 2.1% en 2027. China mantendría un ritmo considerablemente superior, aunque en desaceleración, con expansiones de 4.5% y 4.2%, respectivamente.
Europa continúa mostrando mayor debilidad. La zona euro crecería apenas 1% tanto en 2026 como en 2027, afectada por los mayores costos energéticos y las tasas de interés.
La inflación vuelve a complicar el panorama
La resistencia de la actividad económica convive con un nuevo repunte de las presiones sobre los precios.
La OCDE proyecta una inflación de 4.1% para el conjunto del G20 durante 2026 y de 3.6% para 2027. El encarecimiento de la energía explica buena parte de la revisión y amenaza con retrasar el retorno de la inflación hacia los objetivos establecidos por los principales bancos centrales.
Una inflación más persistente también podría limitar la reducción de las tasas de interés. La OCDE advierte que los bancos centrales podrían necesitar nuevos ajustes de política monetaria si las presiones sobre los precios comienzan a extenderse a otros sectores de la economía.
El panorama fiscal tampoco es favorable. Los rendimientos de los bonos soberanos de largo plazo han aumentado y, en algunos mercados, los títulos a 30 años se encuentran en niveles que no se observaban desde hace una o dos décadas. Esto eleva el costo del financiamiento público en momentos en que numerosos gobiernos mantienen elevados niveles de deuda.
La IA también representa un riesgo
El mismo fenómeno tecnológico que actualmente sostiene parte del crecimiento podría convertirse en una fuente de vulnerabilidad.
Las grandes empresas tecnológicas y de computación en la nube mantienen planes de inversión de enorme magnitud. Esas inversiones parten de expectativas de beneficios futuros particularmente elevadas, especialmente para los fabricantes de semiconductores.
La OCDE advierte que, si los rendimientos de esas inversiones terminan siendo inferiores a lo esperado, podría producirse una reevaluación de los activos financieros vinculados al auge de la inteligencia artificial.
A esto se añaden otros riesgos: nuevas interrupciones del suministro energético en Oriente Medio, fenómenos climáticos que afecten la producción de alimentos y energía, y un aumento adicional de los rendimientos de la deuda soberana.
El resultado es una economía mundial que ha evitado hasta ahora un deterioro mayor, pero que continúa creciendo por debajo del ritmo de 2025 y con menos margen para absorber nuevos choques.
La mejora de una décima para 2026, por tanto, es una señal de resistencia más que de aceleración: el crecimiento mundial sigue perdiendo velocidad mientras la inflación, la energía, la deuda y las elevadas expectativas depositadas en la inteligencia artificial condicionan el panorama para 2027.





