Nueve provincias ya superan los $100.000 en la factura mensual de luz de un hogar promedio
El IIEP releva fuertes diferencias entre jurisdicciones y atribuye la brecha al costo de distribución, los impuestos y la actualización de tarifas.

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RESUMEN
Una factura de electricidad de $100.000 mensuales dejó de ser excepcional para los hogares de mayor consumo en gran parte del país. De acuerdo con el último Reporte de Tarifas y Subsidios del Observatorio del IIEP (UBA-Conicet), correspondiente a octubre de 2026, un hogar que consume 265 kWh por mes y no recibe subsidios paga más que ese monto, con impuestos incluidos, en nueve provincias.
El relevamiento compara las boletas de las distribuidoras de todo el país. Neuquén aparece al tope con $160.311, seguida por Río Negro ($134.082) y Santa Fe ($125.810), siempre para el usuario de 265 kWh mensuales. Más atrás figuran Chubut ($123.250), Salta ($116.467), Mendoza ($112.374), Córdoba ($108.354) y Jujuy ($101.374).
En la provincia de Buenos Aires, que el informe desagrega por distribuidora, superan ese nivel Edesur ($111.236) y Edenor ($107.152). En cambio, Edea ($96.084) y Edelap ($86.280) quedan por debajo.
Otras jurisdicciones se ubican cerca del límite. Entre Ríos registra $99.794, apenas $206 menos, y Misiones, $97.914. Para ese nivel de consumo, la factura promedio nacional de un hogar sin subsidios es de $95.641, según el IIEP. En el caso de un hogar subsidiado en el precio mayorista de la energía, el promedio es de $63.332. Así, la factura sin subsidios resulta 1,5 veces la de un hogar que sí recibe asistencia.
La brecha entre jurisdicciones es amplia. La factura más baja es la de Edenor, en el AMBA, con $58.864 por mes. La más alta, la de Neuquén, la supera en más de 2,7 veces. El IIEP aclara, de todos modos, que la comparación tiene límites y señala que “para no llegar a conclusiones erróneas la comparación debe ser analizada a la luz de la existencia de factores que inciden en la determinación de tarifas en cada una de las jurisdicciones”. En distribución conviven empresas provinciales, privadas y cooperativas, con marcos regulatorios nacionales, provinciales y municipales.
El impacto de la quita de subsidios
Antes de diciembre de 2023, las tarifas habían quedado rezagadas frente a la inflación y el Estado cubría la diferencia con subsidios. Según el IIEP, los subsidios económicos acumulados en doce meses, medidos en moneda de octubre de 2026, alcanzaron un pico de $40,5 billones en junio de 2022 para transporte y energía. En diciembre de 2023 eran $27 billones y hoy ascienden a $10,4 billones, lo que implica una caída de 74% respecto del máximo y de 61% frente a fines de 2023.
Ese retiro de la cobertura estatal se trasladó a las facturas. Para el AMBA, el informe estima que la factura eléctrica sin subsidios acumula un aumento de 387% desde diciembre de 2023, frente a una inflación estimada de 261%. En la comparación interanual, la luz subió 49% contra 33% del índice general de precios. En lo que va de 2026, el incremento fue de 11%, por debajo del 26,1% de inflación estimada, lo que muestra que buena parte del salto interanual se produjo antes de enero.
Sobre ese proceso, el IIEP indica que “para energía eléctrica y gas natural se observa el impacto de la actualización del esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) y el manejo de la cobertura de costos para el segmento sin subsidio”. Los hogares sin subsidio pagan el 100% del precio de referencia de la energía mayorista, de $86.474 por MWh, equivalente al 75% del costo estimado del mercado mayorista, de $115.650. Ese valor de referencia subió 7% entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026.
El Estado, de todos modos, continuó aportando fondos al sistema. Los subsidios energéticos crecieron 8% real en lo que va de 2026 y las transferencias a Cammesa avanzaron 26% real. El informe atribuye ese comportamiento al mayor costo de la energía despachada durante el invierno, que “se apartó considerablemente respecto de las estimaciones”.
Distribución e impuestos: lo que cambia según la provincia
Para un hogar sin subsidios, la factura promedio se compone de 33% de energía, 41% de Valor Agregado de Distribución (VAD) y 25% de impuestos. El VAD es el componente que cobra la distribuidora por operar y mantener la red, y allí se producen las mayores diferencias entre provincias. En Neuquén, la energía representa 20% de la factura, el VAD 50% y los impuestos 30%. En Edenor, la energía pesa 54%, el VAD 24% y los impuestos 21%. En Mendoza, la energía equivale a 28%, el VAD a 39% y los impuestos a 33%. En Santa Fe, los impuestos llegan a 34%.
El informe sostiene que el ritmo de los aumentos del VAD “es diferente entre provincias”. También agrega que hay jurisdicciones que “todavía se encuentran adecuando sus cuadros tarifarios desde la antigua Segmentación al nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados”. Además, el IIEP afirma que “la dispersión de tarifas es multicausal” y que responde a las características de la red, a la región y a la frecuencia de actualización de costos. A eso suma “diferentes cargas impositivas y anomalías regulatorias” que modifican los niveles tarifarios en algunas jurisdicciones.





