Wall Street ajusta sus apuestas bursátiles según el resultado del Congreso en EE.UU.
Los bancos de inversión ven escenarios distintos para salud, tecnología, banca, defensa e inteligencia artificial ante una posible victoria demócrata, una mayoría republicana o un Congreso dividido.

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RESUMEN
Los estadounidenses acuden este martes a las urnas para definir el control del Congreso, mientras los principales bancos de Wall Street buscan acciones que podrían beneficiarse de una victoria demócrata, una mayoría republicana o un gobierno dividido.
Las elecciones de medio término fijarán el equilibrio político durante los últimos dos años del mandato de Donald Trump. Para los inversionistas, el desenlace puede alterar las perspectivas de sectores como salud, tecnología, banca y defensa.
Wall Street ha estudiado las posibles consecuencias bursátiles de la votación. Sus estrategias separan a las empresas expuestas a cambios legislativos de aquellas que podrían mantener sus proyecciones al margen del resultado.
Scott Chronert, estratega de renta variable estadounidense de Citi (C), afirma que “las elecciones de medio término probablemente no tendrán un impacto significativo en los fundamentos del S&P 500″. Su análisis prevé reacciones distintas entre sectores.
El mercado también sigue de cerca las restricciones a los centros de datos, los subsidios sanitarios, los presupuestos militares y la política fiscal. Esos temas podrían incidir en las valoraciones empresariales una vez se conozca la composición del Congreso.
Qué anticipan los mercados y qué vigila Wall Street
Los mercados de predicción llegaban a la jornada electoral con expectativas de un cambio en el Congreso. Según los datos del lunes 2 de noviembre, Kalshi asignaba un 94% de probabilidad implícita al control demócrata de la Cámara de Representantes.
En el Senado, esa probabilidad se ubicaba entre el 74% y el 75%. Polymarket mostraba cifras parecidas: entre el 94% y el 96% para la Cámara y alrededor del 74% para el Senado.
Se trata de precios de contratos negociados, no de encuestas ni de resultados electorales. A su vez, el modelo estadístico de Decision Desk HQ estimaba el lunes una probabilidad del 84% para la Cámara y del 65% para el Senado.
Este martes se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y se disputan 35 puestos del Senado. También se celebran elecciones de gobernadores en 36 estados.
Las expectativas han variado en los últimos meses. En julio, Barclays trabajaba con un escenario central de Congreso dividido. Después, Wells Fargo (WFC) y JPMorgan (JPM) registraron un aumento de las probabilidades de control demócrata de ambas cámaras.
El desenlace del Senado es especialmente relevante para Citi. Chronert advierte que una victoria republicana inesperada podría favorecer a las acciones hasta finales de año, mientras una amplia mayoría demócrata elevaría la atención sobre posibles incrementos de impuestos corporativos después de 2028.
La diferencia también importa para los nombramientos. Un Senado demócrata controlaría las confirmaciones de funcionarios, incluidos integrantes de la Reserva Federal, y modificaría la composición de los principales comités encargados de supervisar al sector financiero.
Sin embargo, el presidente Trump mantendría su facultad de veto. Además, sus atribuciones ejecutivas en comercio exterior, aranceles y política internacional limitarían el alcance inmediato de un cambio legislativo.
Las acciones que sugiere cada escenario electoral
JPMorgan diseñó tres canastas de inversión para identificar compañías expuestas a cada desenlace: Congreso dividido, control demócrata de ambas cámaras y continuidad republicana.
El informe, dirigido por Dubravko Lakos-Bujas, incorpora las evaluaciones de más de 30 analistas y examina más de 125 compañías. Las selecciones combinan perspectivas sectoriales y calificaciones bursátiles individuales.
Si el Congreso queda dividido, JPMorgan ve oportunidades en farmacéuticas, tecnología, infraestructura y algunos negocios energéticos. Entre sus acciones con recomendación de sobreponderar figuran Eli Lilly (LLY), Gilead Sciences (GILD) y Veeva Systems (VEEV).
La misma canasta incluye Amazon (AMZN), Broadcom (AVGO), Alphabet (GOOGL) y Meta Platforms (META), además de las petroleras Exxon Mobil (XOM) y Chevron (CVX).
La tesis parte de que habría menos margen para cambios legislativos profundos. Sin embargo, Nathan Dean y Justin Teresi, de Bloomberg Intelligence, advierten que “los proyectos de centros de datos afrontan un mayor riesgo político”.
Los analistas precisan que “gran parte de este provendrá de los estados y municipios, y no de Washington”, ante posibles restricciones locales a la construcción de estas instalaciones.
Si los demócratas controlan ambas cámaras, el sector sanitario concentra varias de las oportunidades detectadas por JPMorgan. Tenet Healthcare (THC) aparece con recomendación de sobreponderar, mientras HCA Healthcare (HCA) conserva una calificación neutral.
También figuran Centene (CNC) y Molina Healthcare (MOH), ambas con recomendación neutral. Su exposición está ligada a las perspectivas de cobertura sanitaria y financiación de programas públicos.
Ohsung Kwon, estratega de Wells Fargo, sostiene que “una victoria demócrata podría aumentar sustancialmente las posibilidades de una renovación” de los subsidios sanitarios, con potenciales beneficios para hospitales y aseguradoras.
La recuperación de esas ayudas dependería de las negociaciones legislativas y de la postura de la Casa Blanca, que conservaría la facultad de vetar las iniciativas aprobadas por el Congreso.
En energías renovables, JPMorgan destaca Xcel Energy (XEL). En software, incluye Salesforce (CRM), ServiceNow (NOW) y Tyler Technologies (TYL), todas con calificación de sobreponderar.
Si los republicanos retienen ambas cámaras, las oportunidades se trasladan hacia bancos, infraestructura energética, ciberseguridad e inteligencia artificial.
JPMorgan identifica a Bank of America (BAC) y Citigroup entre las entidades con recomendación de sobreponderar. También incluye GE Vernova (GEV), Bloom Energy (BE), Generac (GNRC) y MasTec (MTZ).
En tecnología, sus selecciones abarcan Palo Alto Networks (PANW), CrowdStrike (CRWD), Oracle (ORCL) y CoreWeave (CRWV), todas con recomendación de sobreponderar.
La canasta republicana también suma a UnitedHealth (UNH) y CVS Health (CVS). En cambio, Lockheed Martin (LMT) y Northrop Grumman (NOC) figuran con calificaciones neutrales, pese a su exposición al gasto militar.
Los sectores que podrían ganar o perder
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en los informes. Kwon, de Wells Fargo, considera que “una victoria demócrata es negativa para la inteligencia artificial” por los posibles cambios regulatorios.
Dentro del sector tecnológico, su estrategia favorece “software y grandes proveedores de servicios en la nube frente a semiconductores” si los demócratas consiguen el control de ambas cámaras.
Deutsche Bank ofrece una visión más moderada. Su informe del 23 de octubre calcula que las restricciones habían retrasado aproximadamente 2,3 gigavatios de los 38 gigavatios de capacidad prevista o en construcción para 2027.
La cifra equivale a alrededor del 6% de esa capacidad. El banco también proyecta que la inversión vinculada con inteligencia artificial subirá de US$500.000 millones en 2025 a US$1,3 billones en 2027.
Bloomberg Intelligence coincide en que las restricciones locales podrían afectar proyectos puntuales, pero no necesariamente la inversión total. Dean y Teresi estiman que “podrían retrasar, reubicar o aumentar los costos de proyectos individuales”.
Barclays aporta una referencia histórica. Según el equipo encabezado por Venu Krishna, la tecnología superó al S&P 500 en un promedio de 14,5 puntos porcentuales durante los 12 meses posteriores a las elecciones de medio término.
Ese comportamiento se observó en ocho de los nueve ciclos analizados desde 1990. Las acciones de crecimiento también superaron al índice de referencia en los nueve períodos revisados, con una ventaja media de 4,6 puntos porcentuales.
En salud, Wells Fargo considera que los hospitales y las aseguradoras ligadas a la cobertura sanitaria podrían beneficiarse de mayores subsidios. Citi también identifica oportunidades relativas en el sector antes de las elecciones.
Deutsche Bank, en cambio, ve “un margen limitado para que los subsidios ampliados a las primas regresen antes de 2029″, después de que se frenara la prórroga aprobada por la Cámara de Representantes.
Para las financieras, Bloomberg Intelligence estima que los cambios regulatorios podrían liberar alrededor de US$18.000 millones de capital entre los grandes bancos estadounidenses, incluidos JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup.
Chronert, de Citi, considera que “si los republicanos conservan el Senado, las financieras probablemente subirán”. El banco subraya la influencia de esa cámara sobre la supervisión regulatoria y los nombramientos de la Reserva Federal.
En defensa, Deutsche Bank señala que Trump busca un presupuesto de US$1,5 billones para el ejercicio fiscal de 2027. La composición del Congreso determinará las posibilidades de avanzar hacia ese objetivo.
Qué puede pasar con el S&P 500, el dólar y los bonos
La historia bursátil ofrece referencias, aunque no asegura ganancias. Wells Fargo calcula que el S&P 500 subió durante los 12 meses posteriores a las 20 elecciones legislativas celebradas entre 1946 y 2022, con un avance promedio del 14%.
Deutsche Bank encontró que el índice registró alzas en el cuarto trimestre de 21 de los últimos 23 años de elecciones de medio término, con un rendimiento medio cercano al 7%.
En divisas, Daniel Tobón y Brian Levine, estrategas de Citi, prevén que “esto sugiere un máximo del dólar hacia noviembre”. Su escenario contempla que luego pierda impulso si disminuyen las primas de riesgo geopolítico.
Los analistas añaden que “una caída posterior es probable a medida que las tasas relativas se muevan en contra del dólar”, aunque creen que los efectos electorales podrían durar apenas unas semanas.
Para los bonos del Tesoro, Citi considera que un Congreso dividido podría favorecer los precios y reducir los rendimientos, aunque las negociaciones fiscales de 2027 representan un riesgo adicional.
La atención de los inversionistas estará puesta en el resultado del Senado, las decisiones presupuestarias y las perspectivas de inversión en inteligencia artificial. La evolución de esas variables marcará las próximas revisiones de las estrategias bursátiles.





